|
Cuando se decide montar un negocio, lo primero que pasa por la mente del emprendedor es si cuenta con los suficientes recursos financieros para convertir su idea en un hecho. Valorar adecuadamente la cuantía de las necesidades y conocer todas las vías de financiación, pasos esenciales para superar esta etapa crítica. A la hora de iniciarse como franquiciado una de las cuestiones más determinantes es la obtención de la financiación que permita afrontar la inversión inicial, ya que muchos proyectos se abandonan por carecer del capital necesario para empezar a funcionar. Para que esto no suceda, es importante conocer todas las figuras y vías de financiación que existen en el mercado, así como las diferentes ayudas y subvenciones que las Administraciones Públicas u otras instituciones conceden.
Dicho esto, es importante aclarar que en la actualidad es prácticamente imposible buscar financiación si los recursos propios del emprendedor no alcanzan el 60% de la inversión total estimada, siendo muy aconsejable que se acerquen al 80%. Hay que tener en cuenta que, con la actual restricción crediticia, el recurso de la ampliación hipotecaria del domicilio propio ya no es admitido como aval por la mayoría de las entidades, lo que ha acabado con una de las vías de financiación más utilizadas en los últimos años por los emprendedores con recursos más modestos.
Para calcularla hay que tener en cuenta las desviaciones que se puedan producir sobre las estimaciones facilitadas por la central, ya que en estos cálculos no se suele incluir partidas de gran relevancia como la obra civil de reforma del local o la contratación de suministros. Esta estimación también debe contar con los avales de alquiler o los solicitados por las franquicias, los gastos de constitución de la sociedad y la partida publicitaria para el arranque del negocio.
Más fácil
Una vez evaluadas las necesidades, una de las ventajas del sistema de franquicia es que la central procura asistencia a su franquiciado: formación inicial; apoyo administrativo, comercial y técnico; soporte en publicidad y márketing, etc. Algunas enseñas, como parte de dicha asistencia, allanan el camino a la financiación de sus franquiciados a través de acuerdos preferentes cerrados con alguna entidad bancaria o caja de ahorros. Una ayuda nada despreciable en la la actual coyuntura, que no va a eximir al solicitante de que el departamento de análisis de riesgo de la entidad se emplee a fondo en la valoración de la petición.
Lo primero de todo es aportar un plan de negocio (que incluye el plan de financiación) que debe incluir el concepto, determinar su oferta, la estructura de la franquicia, la inversión necesaria o la rentabilidad esperada del negocio, entre otros aspectos. Asimismo, el franquiciado deberá acreditar su patrimonio y contar con un capital propio, como ya se ha señalado, de al menos el 60% de la inversión. Es conveniente que el plan de negocio presentado incluya un breve currículo profesional del equipo gestor del negocio, ya que el aval de una exitosa experiencia profesional puede pesar favorablemente durante la tramitación.
Otra de las posibilidades de financiación que se debe barajar es el entorno propio: lo que en el ámbito anglosajón se define como el grupo de las “3 efes”, family, friends and fools (familia, amigos y locos) que confían en el emprendedor y en su idea y le ayudan a cubrir estas necesidades financieras. La búsqueda de un socio inversor puede ser otra solución.
El microcrédito, que nunca ha llegado a funcionar de forma muy visible en España, puede ser de utilidad para emprendedores de determinados colectivos que no necesiten una financiación muy superior a los 30.000 euros.
Las entidades financieras también ofrecen productos específicos para la adquisición de equipos que no siempre son bien utilizados por el empresario. El leasing es un pago fraccionado de alquiler con opción final de compra útil para hacerse con mobiliario o equipos informáticos, etc. Lo mismo sucede con el renting, aunque en este caso, el bien a alquilar es un vehículo.
Por otro lado, cada vez más las empresas recurren al factoring, que es una fórmula de financiación y administración, basada en la cesión de facturas: la empresa cede el crédito comercial de sus clientes a una compañía de factoring, que se encarga de gestionar su cobro a cambio de una contraprestación consistente en una comisión por los servicios administrativos y unos intereses por la financiación. Las ventajas se apoyan en reducir la carga de trabajo al departamento de cobro, así como anticipos sobre el vencimiento de pago de las facturas.
Para el franquiciador
Para los emprendedores que trabajan en la puesta en marcha de una central de franquicia, existen fuentes de financiación específicas como los business angels, aquellos inversores informales con capacidad para aportar capital y conocimiento a empresas nuevas. Actúan como pequeñas sociedades de capital riesgo aunque con cantidades de dinero inferiores.
|