Este escenario de la fotografía nació en el año 1981 de la mano de Porfirio González, fundador y propietario de la marca, quien después de analizar diversas opciones de inversión, observó un hueco en el mercado fotográfico, donde por aquel entonces no había ninguna cadena que pudiera suponer una fuerte competencia. Con mucha ilusión y una estrategia publicitaria muy agresiva, abrió su primera tienda en la calle del Consejo de Ciento de Barcelona.
Esta estrategia, innovadora en aquel momento, le permitió consolidar en poco tiempo un pequeño grupo de tiendas bajo la misma marca. Pasados 10 años de la primera apertura, González abrió el establecimiento número 20, momento en el que contempló la posibilidad de realizar parte de su expansión a través de franquicias, motivado por “las innumerables solicitudes por parte de comerciantes que ya tenían tienda de fotografía y deseaban sumarse a la marca y seguir su política comercial, como por parte de pequeños inversores que querían montar su propio negocio bajo el amparo de la marca Fotoprix”, narra Carles Fabregà, director de Franquicias de la cadena.
Un negocio revelador Hoy en día, la cadena posee 252 tiendas operativas en el mercado nacional a las que ha aportado experiencia, el saber hacer e imagen de una marca consolidada en el sector. “Nuestros asociados tienen acceso a una infraestructura ya creada, que permite llevar a cabo una gestión integral entre franquiciado y central de forma ágil, aprovechando las innovaciones tecnológicas existentes como Internet, servicios on-line, intranet...”, comenta Fabregà.
La irrupción de la fotografía digital ha motivado un giro importante para el mercado fotográfico. La adaptación a estas nuevas tecnologías ha supuesto una inversión muy relevante para la cadena, que ha formado al equipo humano y además ha destinado grandes cantidades para ofrecer a sus clientes más servicios. Todos estos cambios han generado un efecto globalizador en el sector de los establecimientos de fotografía, acentuando –según el director de Franquicias de la red–, “las diferencias entre las tiendas no asociadas y las que gozan del respaldo de una cadena, es por ello que hemos salido reforzados y nos hemos afianzado más en el mercado”.
Franquiciado objetivo
Fotoprix busca un empresario con “alta motivación de logro, control interno, con capital, ganas de aprender y además que sea sociable y abierto a sugerencias y críticas, capaz de adaptarse al entorno dinámico actual y a las nuevas tecnologías”, define Carles Fabregà. A cambio, la compañía ofrece capacitación tanto al empresario como a su personal. El plan de formación se divide en tres fases, una inicial más fundamentada en la teórica, otra segunda práctica, y por último, un curso más técnico. Diferentes caras de un mismo negocio que hay que controlar para triunfar.