Siempre se dedicó a la venta. Por eso, cuando esta emprendedora decidió iniciar una aventura empresarial en solitario, su olfato la guío hacia una enseña muy comercial y con una promesa de alta rentabilidad en pocos metros cuadrados.
Bluster Store, con su variada oferta concentrada en poco espacio físico, era la opción perfecta. Esta enseña sabe bien que para promover el tráfico de clientes el espacio no es imprescindible, la amplía variedad de producto, sí. Por ello en sus tiendas encontramos desde el clásico alquiler de películas o videojuegos, a venta de consolas, objetos de merchandising, prensa, chucherías, revelado de fotos digitales.
Autonomía, un valor añadido
Mamen valora la libertad que concede la enseña a sus franquiciados para que escojan y combinen qué servicios de los anteriores ofertarán en sus tiendas. Así además de configurar su negocio ideal, trabajan en el ámbito que más les gusta. Esto es en gran medida lo que Mamen cree que ha posicionado a Bluster Store como referente comercial es los negocios de proximidad, y es que el barrio en un contexto en el que otras muchas franquicias fracasaron.
Escogida la enseña, Mamen empezó a buscar el local, elección que reseña cómo lo más difícil de todo el proceso. Finalmente, encontró el lugar adecuado en la madrileña Puerta del Ángel, desde dónde hoy opera su propio negocio.
Azabal apostó fuerte por su negocio y desde su tienda ofrece todas las opciones de ocio que propone la central en un mismo espacio, resaltando la de videoclub “cuya ampliación debido a la gran demanda, es inminente”.
Preguntada sobre cuál es la actividad que ha tenido mejor acogida entre sus clientes, responde con convicción: “No hay producto menos demandado sino menos cuidado. Con una correcta presentación y oferta, todos los productos y servicios son solicitados por igual. Lo importante es que en su conjunto cuentes con una alternativa competitiva de ocio”.
Competencia desleal
Una oferta de ocio, que ha sido muy castigada por la piratería. Por ello llama la atención abrir en estos tiempos un negocio que se basa, especialmente, en el alquiler de películas o videojuegos que se pueden obtener gratis en la web.
Mamen lo explica desde su propia experiencia a pie de calle: “El cliente demanda calidad, actualidad… Si le respondes, a partir de ahí construye una relación de dependencia tras la que ya no acepta fácilmente productos pirata”. Así es cómo estas tiendas transforman a sus clientes en socios, a base de calidad. Pero esta franquiciada también resalta la importancia de contar con una amplia zona de exclusividad: “Todo un plus en el éxito”
Un alíado en la crisis
Azabal señala que el ahorro que impera en el entorno familiar promueve el alquiler de una película para pasar la tarde en casa. Con el negocio ya en marcha se muestra optimista “Todas mis expectativas siguen su curso con respecto a lo presupuestado”. Mamen también asegura sentirse totalmente realizada en el plano profesional y económico en el que “no me he llevado sorpresas”. Por último, resalta y agradece: “El apoyo absoluto de la central y su seriedad, aspectos que me dan seguridad y confianza. Eso es algo que nos motiva cada día”. Motivación que ha inspirado a esta emprendedora que, pronto, espera abrir otro Bluster Store.
El multiformato
Mientras los grandes videoclubes cerraban sus puertas ante la “piratería”, esta enseña ha conseguido imponer su modelo de multiformato. Bluster Store ha diversificado su oferta, y con ello ha aumentado el tráfico de clientes. La buena selección de sus títulos ha hecho el resto, y por ello consigue hacer de sus clientes, verdaderos socios. Sumarse a la red requiere de una inversión de 25.000 euros.