El índice Nation Brand Index realiza la clasificación de los principales países según seis aspectos que conforman la reputación: el turismo, los deportes, la gobernanza, la posibilidad de atraer inversión o inmigración, la cultura y el carácter de sus gentes.
España sólo destaca en el apartado turístico en el que aparece entre los tres primeros clasificados, según este índice. Así, en deportes aparece en el puesto 12 ( el primero es Japón), en gobernanza en el 16 (el primero es Suiza), en inversión e investigación en el 12 (el primero es Canadá), en cultura en el 6 (el primero es Francia) y en gentes en el 8 (el primero vuelve a ser Canadá).
Pero no sólo los países venden su marca. Ciudades españolas como Zaragoza, Gijón o Barcelona se han apuntado a la estrategia de dar valor a su lugar de origen o lo que es lo mismo, el city marketing. Esta tendencia consiste en difundir una imagen positiva ante posibles visitantes o inversores a través de la creación de una marca, según lo define Hermenegildo Seisdedos, director del foro de gestión urbana del Instituto Empresa de Madrid en un especial de El Viajero del diario El País.
Para vender una ciudad, además de mostrar sus mayores atractivos, hay que buscar un buen eslogan. Desde “Asturias, paraíso natural” a “I love NY” debe servir para captar la atención y el reconocimiento del público. Contar con especialistas en City marketing es básico para dar en el blanco a la hora de vender el producto.
Además de un lema pegadizo, las armas más utilizadas son la muestra de imágenes de la ciudad, región o comunidad así como un logotipo con el que esperan ser reconocidos por el público objetivo. Recurrir a los eventos y celebraciones más populares es otro de los elementos con más fuerza a la hora de convencer a los turistas para visitar el lugar. Es el caso de Pamplona y los Sanfermines.
Es básico, en todo caso, buscar la diferenciación con el resto de ciudades o países para conseguir el valor de marca que se busca, bien recurriendo a sus elementos naturales (el clima, los atractivos geográficos, etc), políticos (el nivel de desarrollo, la tecnología, las posibilidades para invertir, etc) o a los socioculturales (calidad de vida, población, servicios, etc).
En definitiva, la marca de una zona debe determinar lo mejor de la misma para convencer al público de que es un destino prioritario que se destaca de los demás.
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