La maternidad la apartó de su trabajo en una multinacional pero la franquicia le abrió las puertas al mundo de la empresa. En menos de un año, ya ha abierto dos centros de fotodepilación.
Aunque sólo se planteó montar un negocio a partir del nacimiento de su primer hijo, Leyla Chaer ha repetido la experiencia de empresaria meses antes incluso de dar un hermano a su primogénita. La dificultad para conciliar su estrenada condición de madre y su trabajo en una multinacional la condujo hacia la franquicia: “Al ver que no podría asumir los horarios me planteé montar un negocio, pero no sabía cómo, y pensé en este sistema, porque te da la oportunidad de entrar en un negocio probado y con ayuda”.
Su primera opción fue algo relacionado con la infancia, escuelas infantiles o jugueterías, si bien tuvo que abandonar la idea debido a la complejidad del negocio y –especialmente en el caso de las guarderías– su elevada inversión.
Una casualidad
“Miré un millón de franquicias, muchas de ellas por Internet, y la verdad es que no sé cómo acabé en el sector de la depilación”, recuerda Leyla. El caso es que mantuvo contactos con varias redes y, cuando parecía que ya tenía una elegida, recibió una llamada de la directora de Bye Bye Pelos, cadena por la que también se había interesado. “Resulta que nos conocíamos de nuestros anteriores trabajos, donde habíamos negociado juntas, así que quedamos y me explicó todo”. Conocer a la responsable de Bye Bye Pelos y que la sede se ubicara en Barcelona finalmente pesó más en su decisión y, tres meses después –abril de 2008– abría su primer local en Sants. “No recuerdo qué fue lo más difícil, quizá porque me ayudó mucho la central y porque es un negocio fácil de llevar”, explica.
Quien prueba, repite
El buen inicio del negocio disipó todos los miedos de esta franquiciada, que nueve meses después abría su segundo local de la cadena, en Santa Coloma de Gramanet. “Desde luego que no era algo planeado de antemano, pero con el primero vimos que las cosas funcionaban, y nos lanzamos”. En la situación actual, duda de que el banco le ayudase hoy a financiar los 150.000 euros de su último proyecto, aunque asegura que la recesión no afecta aún al sector de la depilación: “El primer centro nos ha ido muy bien, pero el segundo, en plena crisis, va aún mejor”. Si no, que se lo digan a una de sus empleadas –tiene dos en cada local–, que en unas semanas abrirá su propio centro franquiciado.
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DICCIONARIO DE LA FRANQUICIA