Este emprendedor madrileño de 34 años ha confiado a Lipocero su plan para crear y gestionar una pequeña red franquiciada de centros de adelgazamiento. La estrategia ya está en marcha.
“No siempre la trayectoria profesional elegida es la que más te satisface personalmente”. A Enrique Soto no dejaba de rondarle la idea de poner fin a una larga etapa como directivo informático. Estaba convencido de que dar el salto a la empresa propia le llenaría pero sabía que era una decisión arriesgada. Una publicidad de Lipocero que llegó a sus manos por casualidad actuó de detonante: “Ya había estudiado muchas posibilidades pero esta empresa me llamó la atención, decidí acercarme para probar los servicios y de paso hacer un poco de espía... y el resultado me convenció”. Soto había encontrado en la oferta de adelgazamiento y modelado del cuerpo de esta nueva cadena la respuesta que buscaba.
La reacción
Tras la toma de contacto con al central, el proceso se aceleró. Enrique era consciente de que apostar por una cadena en su fase inicial implicaba riesgos adicionales –“no sabes si van a tener la capacidad para sacar adelante el proyecto”– pero decidió centrarse en las ventajas –“valoré la posibilidad de poder crecer junto a ellos y tener más hueco para mi propia expansión”–.
Tres semanas de insistente búsqueda de local en la zona de Móstoles acordada con la central terminaron con un nuevo golpe de suerte: “De vuelta a casa vi un local, pensé que se escaparía de precio pero decidí interesarme por él”. Ya sólo restaba ponerse a trabajar en su acondicionamiento.
Unos 8.000 euros fueron suficientes para su acondicionamiento y cerca de 40.000 más para el montaje del negocio. Así, Enrique se plantó en mitad de agosto con su flamante negocio listo para echar a andar, apenas cuatro meses después de haber dado con el concepto
La explosión
Enrique decidió esperar hasta septiembre para la inauguración. La cautela tuvo recompensa. “La fachada despertaba curiosidad a la gente que pasaba y en cuanto abrimos, entraron”.
Estos pocos meses han sido suficientes para que este emprendedor afirme “haber pasado lo peor” y asegure que “los centros tienen una rentabilidad muy rápida”. Tan convencido está que el próximo mes de febrero espera abrir su segundo local, y no será el último: “Quiero acabar 2010 con cinco. Hemos estudiado más franquicias pero, más que mejorarla copian a Lipocero. Estoy convencido de que esta marca va a ser la especialista del sector y yo me habré hecho un hueco propio”.