El sector inmobiliario atravesaba una de las peores crisis conocidas en España. Alberto Pascual lo sabía bien pues su experiencia profesional provenía de este sector y el financiero, trabajando como promotor de viviendas.
Quizá fueron los malos presagios que auguraban a las inmobiliarias o quizá las ganas de aventura de este emprendedor, la cuestión es, que Alberto Pascual dejó a un lado su profesión y se asomó al mundo de las franquicias.
Hoy, nos habla desde su local de la enseña LDC ubicado en Getafe, Madrid.
Los inicios
La elección de esta firma líder en administración de fincas no fue aleatoria, Alberto ya contaba con experiencia previa en el sector de inmobiliarias y si antes vendía casas, ahora tendría que administrarlas.
“Elegí LDC porque me impresionó lo bien estructurado que estaba el modelo de negocio y la cantidad de productos que podíamos ofrecer a las comunidades de propietarios, ahorrando costes y aplicando un modelo de gestión de comunidades muy distinto al actual”. En cuanto a las ventajas financieras Alberto señala la importancia de gestionar un negocio con cartera de clientes en los tiempos que corren, puesto que supone recibir “un cobro seguro mes a mes y tu facturación va aumentando en progresión con unos ingresos muy estables”.
Puesta en marcha
El local para el negocio ya pertenecía al franquiciado. Está ubicado en Getafe y era perfecto para la actividad ya que está emplazado en una calle de tránsito y lo que es más importante, rodeado de comunidades de vecinos.
Antes de abrir al público Alberto recibió durante una semana un curso intensivo de formación por parte de la central. Además contó con su apoyo durante el siempre difícil proceso de apertura y adaptación, ya que este es un momento clave para el nuevo negocio en el que el franquiciado debe dar el empujón más potente al proyecto recién nacido.
El esfuerzo dio su fruto y la acogida fue un éxito. Según el empresario “el negocio evoluciona a buen ritmo y hemos superado hace tiempo el punto de equilibrio”.
Un factor clave que hace diferente a LDC y facilita la buena acogida de sus franquicias, es su transparencia. La enseña ofrece a las comunidades de propietarios un servicio de comunicación online, por medio del cual cualquier vecino puede acceder a las cuentas de su comunidad cuando y donde quiera.
La evolución
De sus labores diarias Alberto señala como sus favoritas el trato con los clientes y los proveedores... Con lo que menos disfruta es con las labores de tipo administrativo.
Desde su experiencia comenta las buenas expectativas de futuro de estos servicios de gestión de fincas, y de cómo crece su demanda: “Todas las fincas requieren de la presencia de un administrador, lo único que hay que hacer es un buen trabajo”.
Como buen emprendedor, Alberto ya alberga planes de futuro para su negocio, y pretende seguir creciendo y contribuir dentro de la enseña a mejorar los servicios. Volviendo la vista atrás, preguntamos qué no repetiría si volvería a franquiciarse, su respuesta: “Creo que lo repetiría todo, ya que en esta vida hay que arriesgar para triunfar, y si en algo me he equivocado, aprender para el futuro”.
La expansión de LDC
Esta enseña de administración y servicios para fincas, experimenta un gran desarrollo visible en sus 105 establecientos en la península, todos ellos franquiciados. Su ventaja diferencial es ofrecer planes de administración que se ajustan a las necesidades de cada comunidad, y en un novedoso seguimiento online, por el que los clientes controlan vía internet el gasto comunitario.