Uno de los aspectos más importantes y determinantes a la hora de acometer cualquier reto empresarial, ya sea la puesta en marcha de un negocio propio o montar uno en régimen de franquicia, es contar con recursos financieros que permitan afrontar la inversión inicial con garantías de éxito. Sobre todo en las primeras etapas es un factor decisivo; no en vano, muchos proyectos se abandonan por carecer del capital necesario para empezar a funcionar. Por eso, es aconsejable conocer todas las posibles ayudas y subvenciones que distintas entidades y organismos conceden en el momento que más se requiere.
Cuando se toma la decisión de montar un negocio, el primer pensamiento que se le viene a la mente a cualquier emprendedor o empresario, que tenga intención de realizarlo, es si cuenta con los suficientes recursos financieros para asumir el riesgo de convertir su idea en realidad. De hecho, es la dificultad principal por la que se suele abandonar la puesta en funcionamiento de un negocio.
Sin embargo, y aunque es cierto que se trata de una cuestión de vital importancia, antes de arrojar la toalla conviene indagar las posibles alternativas que existen, a las que hoy en día, afortunadamente, es más fácil acceder. Por eso, y antes de rendirse ante los obstáculos del camino empresarial, especialmente en el inicio del mismo, hay que agotar todas las posibilidades de las que se pueda obtener la codiciada ayuda financiera.
Fuentes de financiación
En el libro que lleva por título Crea tu propia empresa, sus dos autores, Ignacio de la Vega y Manuel Bermejo, profesores del Instituto de Empresa, dedican todo un capítulo al tema de la búsqueda de los recursos financieros. Y en estas páginas se establece una clasificación de fuentes a las que acudir para obtener el capital necesario. Son las siguientes:
– Obtención de deuda: distinguiendo entre la deuda a corto plazo (menos de un año), que sirve para financiar el fondo de maniobra necesario para desarrollar las operaciones propias del negocio; y la deuda a largo plazo (entre uno y cinco años), aplicada a aspectos de mayor calado como son compra de terrenos, instalaciones, máquinas...
– Aportación de capital: consiste en una cesión de acciones de la compañía, a cambio de la cantidad aportada.
– Sociedades de Garantía Recíproca (SGR): es una sociedad mercantil constituida por empresarios, generalmente pequeños, cuya finalidad es prestar garantías a sus socios, con el fin de que éstos puedan acceder a préstamos en las mejores condiciones del mercado.
– Leasing: es un instrumento financiero que permite al empresario la financiación, a medio y largo plazo, de activos fijos mobiliarios e inmobiliarios.
– Factoring: se trata de alcanzar un acuerdo entre una empresa de factoring o factor y otra a la que la primera presta servicios tales como cobertura de riesgos, financiación, cobro de facturas y administración de éstas. Además, suele estar dispuesta a adelantar el dinero correspondiente a un elevado porcentaje de las deudas.
– Business angels: esta figura define a profesionales que financian nuevos proyectos empresariales. Actúan como pequeñas sociedades de capital riesgo, si bien aportan cantidades de dinero inferiores a éste, por lo que deben entenderse como fuentes complementarias de otras, a la hora de crear y hacer crecer una empresa.
– Ayudas y subvenciones oficiales: en todas las economías hay organismos, generalmente públicos, una de cuyas funciones es prestar apoyo a la creación de empresas y al desarrollo de los pequeños y medianos negocios. Estas ayudas pueden ser de carácter financiero, mediante créditos a tipos de interés preferencial, incentivos fiscales o intermediación con agentes de la financiación profesional. Entre estas administraciones o instituciones destacan: las cámaras de comercio, la Dirección General de la Pequeña y Mediana Empresa, el Instituto de la Mujer o el Instituto de Crédito Oficial (ICO), que acaba de conceder una línea de crédito para pymes de 3.000 millones de euros en 2005.
– Las entidades financieras: la banca y las cajas de ahorro son, sin duda, una de las fuentes a las que con más asiduidad acude el empresario para financiar su actividad, aunque sin la presentación de avales o garantías es una opción restringida sólo para aquéllos que sí disponen de los mismos.
– Entorno propio: familiares, amigos, socios... también es una de las primeras posibilidades que se baraja, por aquello de la confianza y de no tener que recurrir a “desconocidos”.
Pilar básico
Partiendo de la base de que la financiación es una de las columnas vertebrales de todo negocio, y si nos enfocamos al mundo de la franquicia, conviene tener claro que ha de haber una colaboración entre franquiciador y franquiciado, en dos aspectos básicos:
– La búsqueda de los recursos más adecuados para la puesta en marcha del establecimiento asociado, y en las condiciones más ventajosas posible.
– La elaboración de los correspondientes informes y documentación pertinentes que, a modo de plan de negocio, puedan ser presentados ante las correspondientes entidades financieras.
Por este motivo, cuando una persona decide unirse empresarialmente con una enseña determinada, una de las cuestiones en las que debe detenerse es en saber si esa cadena le va a ayudar en la financiación o por el contrario la búsqueda de capital corre de su cuenta.
Convenios de colaboración
Hoy en día, dentro del sistema de franquicia español la fórmula más utilizada por las centrales franquiciadoras a la hora de ayudar a sus asociados es la firma de acuerdos de colaboración con distintos bancos o cajas de ahorro, con el objetivo de poner a su disposición un amplio elenco de productos financieros, en condiciones ventajosas. Es una ayuda considerable en el momento de desembolsar la inversión inicial.
Fruto del crecimiento y el protagonismo que va teniendo este modelo de negocio en nuestro país, determinadas entidades ya han creado un departamento específico orientado a ofrecer ayudas a las franquicias. En todo caso, aún queda camino por recorrer en este terreno, siendo además una de las principales preocupaciones de los franquiciadores la escasa implicación de bancos y cajas de ahorro a la hora de prestar apoyo a la franquicia.
En conclusión, hay diferentes vías para conseguir el dinero necesario para abrir el negocio. Es cuestión de informarse, y de salvar así este obstáculo.
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DICCIONARIO DE LA FRANQUICIA