Varias socias regentan en Madrid una de las once tiendas de la cadena de Sensualove desde hace dos años y medio. Estratégicamente ubicada en la calle Fuencarral, María Hernández ve cómo su negocio se consolida gracias a la entrada de un público variopinto y al tirón de una oferta que se diferencia por la variedad de su oferta y la apuesta por una marca propia.
“Gente como tu y como yo, que busca divertirse, vivir plenamente su sexualidad, y no caer en la rutina”. María Hernández se niega a etiquetar a los clientes de su franquicia de Sensualove dada la variedad del personal que cruza el zaguán de su tienda para curiosear entre la amplia oferta de artículos eróticos, lencería y un largo etcétera que esta firma catalana exhibe con buen gusto y vistosidad en las 11 tiendas que reparte por España.
Una temporada buscándose la vida en Londres tras licenciarse en Historia, sirvió a esta emprendedora para decidirse por montar una franquicia “que proyectaba una imagen por la que merecía la pena apostar” ya hace dos años y medio. ¿La razón de una tienda erótica?: “La teníamos desde hacía años, cuando una de las socias del negocio regresó de Londres pensó que era un sector poco explotado en España”.
Un escaparate abierto
Y acertó. Al menos eso parece por la acogida que mereció, eso sí, en los aledaños del recorrido más cool de la codiciada calle Fuencarral de Madrid. “Al principio sorprendían mucho los productos eróticos en una tienda tan céntrica y abierta pero eso fue, entre otras cosas, lo que sirvió para que la gente perdiera el pudor inicial”, explica María no sin recalcar su interés porque Sensualove sea visto como sexy store y no como sex-shops tradicional. Una puntualización nada banal, sobre todo si retrocedemos a 2006 cuando esta firma iniciaba su andadura en franquicia en un nicho de mercado inexplorado pero muy prometedor y en el que había que diferenciarse de lo conocido hasta entonces. De hecho, hoy son las mujeres de cualquier edad unas de las mejores clientas de este concepto de negocio que cuenta con una inversión de 80.000 euros para un local de entre 50 y 70 m2.
Un futuro muy sexy
Ahora que María hace balance de la andadura como franquiciada resalta que “desde el principio existió muy buena relación”. Una circunstancia que unida a la marcha del negocio anima a estas socias a plantearse abrir nuevas tiendas: “Esa es la idea, abrir todas las que sean posibles porque le veo un gran futuro”. Como justificación a la confianza que le merece la cadena destaca que “uno de los atractivos es el producto de marca propia, que cada vez aumenta más y nos diferencia del resto de tiendas”, dice mientras despacha a unas veinteañeras uno de los kits que ofrece en la tienda: “Son ideales para regalar”.
Testimonios
DICCIONARIO DE LA FRANQUICIA