Hace décadas que los investigadores indagan en los efectos que tiene en el cerebro humano el conocimiento de dos lenguas distintas. En las últimas sesiones de formación de Les ptits bilingues, el bilingüismo como es habitual no ha pasado desapercibido.
Los estudios realizados por "los pequeños bilingües", echan por tierra décadas en las que se temía que aprender dos lenguas podía crear confusión en el cerebro, sobre todo en el caso de los niños.
Las personas bilingües son capaces de activar dos idiomas al mismo tiempo, incluso en situaciones en las que sólo necesitan uno. El bilingüismo no sólo mejora la atención sino que también entrena la memoria de estas personas, como si fuese una especie de gimnasia mental.
Todas las ventajas que ofrece el bilingüismo no desemboca en que los niños sean más inteligentes, ni que aprendan mejor. Todos los hallazgos muestran que son, eso sí, personas multitarea, capaces de procesar varias tareas al mismo tiempo y despreciar rápidamente la información irrelevante que percibe su cerebro.
Recientemente, un estudio sobre el mismo tema publicado en la revista Neurology por Elen Byalistok (de Toronto) mostró que usar dos lenguas cada día conseguía retrasar una media de cuatro años la aparición de Alzheimer. Y aunque las mayores ventajas se observaron en las personas que usaban ambas lenguas a diario, la investigadora canadiense destaca que incluso practicar en verano esa segunda lengua aprendida en el colegio puede ser beneficioso contra la demencia.
Cambiar de un idioma a otro parece ser un estímulo para el cerebro, de manera que éste se fabrica una especie de reserva cognitiva. Su siguiente paso va a ser comprobar si, además de una mejora cognitiva, el bilingüismo también provoca cambios físicos en la estructura del cerebro.