Su última apertura se ha llevado a cabo en el centro comercial Salera, en Castellón, como consecuencia de la política de crecimiento que la enseña está llevando a cabo en la zona de Levante y donde los últimos años ha experimentado un fuerte crecimiento. De hecho, la compañía cuenta con una quincena de locales repartidos por Cataluña, Comunidad Valenciana y Murcia.
En el resto de España, Cañas y Tapas se encuentra fuertemente implantada y el objetivo para el próximo ejercicio es continuar su desarrollo, especialmente en aquellas regiones donde cuenta con menos presencia para mantener el liderazgo que ha alcanzado entre las enseñas del sector.
Uno de los factores que ha llevado a la cadena a alcanzar los buenos resultados de los últimos años, ha sido una permanente evolución del concepto de negocio. Según los responsables de la cadena, “donde más se ha notado este cambio es en la oferta gastronómica de los establecimientos, que ha aumentado considerablemente hasta alcanzar casi 100 platos diferentes”.
Para instalar una franquicia de Cañas y Tapas es necesaria una inversión que oscila entre 190.000 y 300.000 euros. Los locales han de tener un mínimo de 120 metros cuadrados y estar situados en localidades cuya población supere los 35.000 habitantes.