Según sus creadores, los institutos Massada son centros de termalismo, salud y belleza que buscan el bienestar de sus clientes a través de productos personalizados con resultados tangibles y un alto nivel de satisfacción. Ofrecen una amplia gama de tratamientos faciales y corporales y disponen de una zona de venta al público, donde se pueden testar los productos y personalizarlos a cada cliente según el tipo de piel. Éstos se desarrollan en sus propios laboratorios con materias primas de máxima calidad provenientes directamente del Mar Muerto y cuentan con una serie de propiedades "que convierten a Massada en una marca puntera en el mercado de la estética y la alta cosmética".
El perfil del franquiciado de esta enseña es un profesional de la estética, con carácter emprendedor y motivado por tener su propio negocio. En todo momento estará apoyado por la central y se le ofrecerá una formación continua poniéndole al corriente de las nuevas técnicas y avances en el sector.
La inversión inicial es de 87.000 euros aproximadamente, con un canon de entrada de 15.000 euros ya incluido. El local deberá tener una superficie mínima de 90 m2, con una amplia fachada y estar situado en zonas comerciales de localidades a partir de 30.000 habitantes.