El sabor italiano de la franquicia La Romana llega a España
Martes, 02 de junio de 2009
La Romana, heladería que nació en 1947 en el casco antiguo de Rimini (Italia), acaba de aterrizar en España gracias a la iniciativa de dos jóvenes empresarias, las hermanas Paola y Juliana Panzani, que se han establecido recientemente en nuestro país. Desde abril, la capital cuenta con un nuevo espacio de diseño vintage donde los clientes pueden degustar helados hechos en el momento y de alta calidad.
Interior del establecimiento madrileño de la firma
Basándose en la mejor tradición italiana, La Romana utiliza ingredientes frescos, sin conservantes ni colorantes, para elaborar unos helados que se venden exclusivamente dentro de las 48 horas siguientes a su realización. Una experiencia única para el paladar y también para el resto de sentidos, ya que por primera vez el cliente puede observar en directo el laboratorio donde hacen el cremoso producto de manera artesanal. Tanto es así, que si el sabor deseado no está disponible, sólo hay que esperar unos minutos y lo hacen al momento. Este refrescante sabor ya puede probarse en la avenida Olímpica, 26. Arroyo de la Vega-La Moraleja, de Madrid.
La sociedad limitada Solonaturale ha sido quien ha tenido la idea de traer la marca a nuestro país. La Romana cuenta con 22 establecimientos por todo el mundo, tres de ellos en Pekín y uno en Rumanía. Solonaturale ha obtenido de la familia Zucchi, fundadora de la Gelatería, la Máster Franquicia en España. Cualquier otro empresario que quiera crear un establecimiento de La Romana tiene que recurrir a esta sociedad para montar un negocio en el que se puede recuperar la inversión en un año y medio, ya que tienen estimada la facturación media anual en 250.000 euros.
Para comenzar, quien quiera crear una franquicia necesita hacer una inversión de entre 100.000 y 150.000 euros, que irán destinada a la reestructuración y decoración del local, así como a la maquinaria necesaria; y otros 10.000 euros como cuota fija para pagar los costes de consultoría, que incluyen asesoramiento en la elección de la situación del establecimiento, el proyecto de decoración, así como el «training» del personal que formará parte de la plantilla.
La cuestión para la empresa es dar facilidades en tiempos de crisis. Tanto es así que esta franquicia no pide ningún royalty y se encarga directamente de distribuir entre todos los franquiciados los productos “Made in Italia” para elaborar los helados. Asimismo, el local debe tener una dimensión ideal de 70 a 150 metros cuadrados.