Con un método “revolucionario, que pretende trabajar “sobre la salud, no sobre la enfermedad”, In-Vitta salta al ruedo de la franquicia, tras probar en sus dos centros propios su concepto de negocio dedicado al cuidado integral de la salud. La empresa, que nació en 2007, quiere aprovecharse de la tendencia del consumidor que quiere mejorar su calidad de vida, ofreciendo una gama de productos exclusivos y naturales, divididos en cinco gamas, desde salud y bienestar a belleza natural, deporte, dieta y línea o descanso.
Además, la cadena pone a disposición del cliente el Espacio In-Vitta de Atención Personalizada, desde el que ofrece asistencia dietética y nutricional “a cargo de profesionales de la salud y completamente gratis”, que analizan los hábitos alimentarios, historia clínica y estilo de vida del cliente.
Según explica desde la cadena, se trata de “un negocio de baja inversión, rentable, estable y que aporta liquidez desde el primer momento”. Su objetivo es modernizar un sector en pleno crecimiento en el mercado, cubriendo las necesidades de un cliente cada vez más exigente y mejor informado.
Para montar una franquicia de la firma se necesita una inversión inicial de 26.000 euros con un canon de entrada de 1.000 euros/año. No existen lso royalties y el canon de publicidad supone un 2,5%. La firma es apta para poblaciones desde 50.000 habitantes en locales de entre 40 y 60 metros cuadrados.