Según el último Barómetro Cosmobelleza, cada español gastó durante el pasado año unos 600 euros anuales en cuidado personal. Con estas premisas, la llegada de la recesión ha producido un hecho paradójico, y es que, junto a una caída de la facturación de los negocios de entre el 10% y el 15% según algunas redes, el número de establecimientos dedicados a la estética no deje de crecer. Ni el número de cadenas, la mayoría de las cuales han visto en la franquicia la herramienta idónea para extenderse con la rapidez que requiere un mercado tan competitivo y pendiente siempre de los último avances tecnológicos para aplicar a nuevos servicios. “El mercado de los tratamientos estéticos ha dado un salto de gigante en los últimos cinco años. No existen sectores tan proactivos, con tan continuas novedades”, adelanta Patrick Phelippeau, director general de Jean Louis David, una red con 110 salones en España y que forma parte, junto a Franck Provost, del Grupo Provalliance.
Las convulsiones del entorno competitivo están desplazando al segmento de la peluquería desde su tradicional posición de preeminencia, de manera que sólo 15 cadenas –el 37% del total– se encuadran ya en este mercado. “La peluquería atraviesa por un momento difícil debido al descenso de la frecuentación de visitas por año [unas 9 veces, en el caso de las mujeres]”, reconoce Patrick Phelippeau.
Sin embargo, estos salones cuentan con una ventaja añadida, en opinión de Jaime Martínez Bonnin, director general de EasyCut! Peluquerías: “Independientemente de las circunstancias del mercado, los servicios de peluquería y estética difícilmente se pueden realizar en casa con buenos resultados, por lo que el descenso del consumo es poco acusado. La peluquería no es un lujo, es una necesidad”, asegura.
El concepto de low cost que proponen marcas como ésta o como Oh my Cut! constituyen claros ejemplos de que este mercado ya reacciona ante el nuevo escenario.
Otro intento llega con el lanzamiento de Llongueras Elite, una iniciativa dirigida por dos “pesos pesados” como Luis Llongueras y Serge Gros, que pretende “cambiar la relación tradicional cliente-peluquero por una relación más actual de cliente-marca”. De momento, se salda con cuatro unidades operativas.
Por otro lado, en el porvenir de las peluquerías también se vislumbran vías más clásicas, como añade Patrick Phelippeau: “Para 2010 se prevé el cierre de entre 5.000 y 8.000 salones, la mayoría independientes, lo que va a crear oportunidades tanto de reclutamiento de clientes huérfanos como de personal cualificado. Esto generará oportunidades para invertir en el sector”.
Entre las 15 enseñas del sector de la peluquería, que a continuación se analizan en el cuadro descriptivo, conviven conceptos veteranos como Azul de Rizos o Jean Louis David, junto con nuevas propuestas, como la innovadora Llongueras Elite o las también recientes Stylium y la británica Toni & Guy.
