Pedro Conde fundador de Granier

Granier, El boom de las panaderías

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No hemos quemado ningún mercado, sólo tengo un modelo de negocio que desarrollar

La revolución de un nuevo modelo de panadería

La popularización de un nuevo modelo de panadería de proximidad, con una amplia selección de panes, en donde, a su vez, se puede degustar un café acompañado de una exquisita bollería y todo a bajo precio y con una adecuada calidad, indudablemente tiene un nombre, el cual se ha hecho bastante popular en un corto espacio de tiempo: Granier. Y al frente de esta marca y con pocos años de rodaje, pero con grandes logros conseguidos, esta Juan Pedro Conde, un auténtico desconocido por su escasa exposición a los medios.

Granier es un fenómeno complicado de explicar. Es la suma de varios factores lo que ha llevado este modelo de negocio al éxito. Una de las causas, fue iniciar su lanzamiento en el momento adecuado y, por otro lado, seleccionar el año 2010 para arrancar un modelo de coffee bakery que estaba llamado a ser un concepto para zonas Premium o de alto valor, y acercarlo a zonas medias donde cualquier consumidor podría acceder. Uno de los factores más importantes que impulsó este éxito se basó, sobre todo, en conseguir un rápido reconocimiento de marca y notoriedad en el mercado en un breve espacio de tiempo. La innovación en la oferta, en precios y en la presentación de sus locales, fue otro de los aspectos propulsores de la marca.

El inicio de esta compañía coincide con un momento en el que el consumidor quiere recuperar antiguos sabores, texturas y aromas. Es una época en la que destaca el auge de lo saludable, la calidad del producto y el cuidado a la hora de comer. También ha ayudado mucho al lanzamiento de Granier la variedad del pan, ya que el sector venía de un encasillamiento en la pistola de toda la vida, así como el apogeo del low cost, donde el pan era producto de reclamo en los grandes supermercados. Se llegó casi a demonizar una familia de productos que tiene una importancia básica en la pirámide nutricional.

Lograr ofrecer más de 60 variedades de pan de calidad en un punto de venta al lado de cada hogar español era difícil de conseguir y Granier, de alguna manera, lo ha logrado.

Haz de tu pasión tu profesión

A los 14 años, Juan Pedro tuvo que empezar a trabajar para ayudar a su familia en casa. Su padre era pintor industrial y su madre tenía una tienda de comestibles y apenas les llegaba el dinero para comprarse algún capricho.

Juan Pedro encontró un puesto vacante para trabajar, desde bien entrada la madrugada, en un obrador de la panadería de su pueblo de Cornellà y fue aquí cuando se enamoró del oficio. No es fácil hoy en día encontrar un adolescente que acepte trabajar bajo estas condiciones, pero para Juan Pedro esto no suponía un problema. Encontró en el pan su medio de vida, aunque en aquellos momentos no se imaginaba que de su pasión crearía un gran imperio.

En 1988 se hizo con un horno propio, el Horno La Estrella, un obrador en donde se elaboraba pan tradicional que posteriormente vendía a otros puntos de venta. El negocio funcionaba bastante bien y le proporcionaba los suficientes recursos económicos para expandir su proyecto. Este obrador fue el predecesor de lo que es hoy en día Granier.

Por aquellos años, el sector del pan estaba sufriendo un cambio. El pan más vendido hasta entonces era el de toda la vida, de elaboración tradicional, donde primaba la calidad frente a la cantidad. Este concepto fue evolucionando y empezó a coger fuerza la comercialización del pan precocinado, mucho más barato. Bajo estas circunstancias, Juan Pedro decidió cambiar su modelo de negocio, creando a principios de los 2000 Mundipan, una empresa de panadería que elaboraba y vendía masa precocida. Con este negocio llegó abrir 60 panaderías.

Tras el éxito generado con Mundipan, el empresario panadero aprovechó su buena racha para lanzar al mercado una nueva marca, Panísimo, compañía que se dedicaba a la elaboración y comercialización de pan congelado, la cual terminó vendiendo en el año 2003.

Con el dinero de la venta de Panísimo, Juan Pedro decidió viajar por el mundo para tomar nota de las nuevas tendencias que había en torno al pan. Así fue como se inspiró para crear Granier.

Granier, vuelta a la tradición del pan

Y es que en cada uno de estos establecimientos se respira la esencia de la tradición, del pan recién hecho, de receta auténtica. Lo que nos traslada al sueño cumplido de Juan Pedro Conde, el fundador de Granier, que a sus 55 años podía presumir de controlar el imperio del pan, con una pasión reflejada en su trabajo diario.

Granier nace en el año 2010 en Vilanova i La Geltru, consiste en una red de panaderías en las que se comercializan más de 60 tipos de panes diferentes. Lo que diferencia el pan de Granier de otras panaderías es que congela la masa justo antes de fermentar, un truco que el empresario aprendió en uno de sus viajes por Europa. Como consecuencia, la fermentación de los productos tiene lugar en los propios establecimientos, en donde se hornean y venden posteriormente al público. En ningún caso se trata de un producto precocido o precocinado, es una línea de producción de alto rendimiento que se termina en la tienda.

Además de ser una panadería tradicional, Granier posee un valor añadido, pues los locales, a su vez, cuentan con un espacio de cafetería donde se puede degustar su bollería y tomar un café en un entorno confortable y agradable.

Las panaderías no solo comercializan pan, pues uno de los motivos por los que la enseña se ha hecho famosa es por su bollería, conocida especialmente por el precio al que tienen sus cruasanes, tres por 1,50 €, hecho que ha causado mucha polémica en el sector. A pesar de los bajos precios de su bollería, la calidad del producto está garantizada, ya que trabajan con los principales proveedores. Europastry es uno de ellos y es el encargado de abastecerles de sus famosos cruasanes. Por otro lado, Nestlé es el proveedor que dota a los locales de los productos de pastelería, por lo que aporta a la enseña una dosis de confianza extra en el género ofertado. En cuanto al pan, que es su buque insignia, lo elaboran ellos mismos de forma tradicional.

La intención de Granier desde su lanzamiento, ha sido siempre convertirse en la “panadería del barrio” y recuperar el espíritu de estos locales. Como en muchos otros oficios, la tecnología, los horarios, la dificultad del trabajo o la industrialización, han hecho que se pierda la esencia del producto artesano. Granier quiere dar nuevamente salida al pan de toda la vida y complementarlo con buen café y bollería. Esta apuesta es seguramente la que les ha llevado a ser muy reconocidos y a funcionar en zonas donde la competencia no terminaba de cuajar. Darle la calidez necesaria al negocio es donde puede haber estado la clave.

La guerra del pan

Al poco tiempo de su lanzamiento, la empresa catalana se enfrentó a diversas dificultades, principalmente con las panaderías tradicionales de Madrid, donde se le acusó de haber iniciado una “guerra de precios” con el objetivo de hundir a la competencia y monopolizar el mercado.

Esta fue la carta de presentación de Granier en múltiples ocasiones, sin embargo, y lejos de frenar su expansión, consiguió multiplicar su notoriedad y acelerar el número de peticiones para nuevas aperturas.

Panadería internacional en franquicia

Tras el éxito de Granier, Juan Pedro inició un proyecto de franquicia para expandir su modelo de negocio bajo esta fórmula. La primera intención de la franquicia era enfocarla al autoempleo, pues la sociedad española estaba sufriendo en ese momento las consecuencias de la crisis económica, apenas había trabajo y Granier podía convertirse en una buena opción para ayudarles a constituir su propia empresa y vivir de ello.

En España ya contaban con una red de más de 200 establecimientos operativos y rentables, por lo que, una vez consolidado el mercado nacional, Juan Pedro quiso dar un paso más. Fue entonces cuando en 2013 Granier daba el gran salto y se abría el primer establecimiento fuera de España, en Miami.

Al año siguiente, el éxito de la empresa era imparable. Ese 2014, Granier contaba con establecimientos en Lisboa y en Roma y en 2015 llegaba a Reino Unido. En 2016 la enseña ya atesoraba 300 establecimientos y adquiría la red de panaderías Provence de Miami para continuar con su expansión estadounidense.

Son las franquicias las que hacen posible que Granier goce de un gran volumen de negocio. El concepto de la empresa se ha asentado en el mercado y eso ha logrado que el negocio funcione prácticamente solo. Casi el 90% de las panaderías operan bajo esta fórmula.

Juan Pedro Conde mantiene el interés en continuar con la expansión de su empresa, pero es consciente de que, hasta ese instante, Granier ha gozado de un crecimiento muy rápido y sabe que esta situación puede resultar peligrosa si no la controla adecuadamente.

Una excelente relación entre la calidad y el precio

La base de Granier se asienta en ofrecer un pan de calidad, que no es precocinado, y que se acompaña con la venta de bollería selecta y cafetería. Una de sus bazas es la gran gama de panes que comercializan, ya que en sus establecimientos se pueden encontrar más de 60 variedades de este producto de distintas partes del mundo, de esa manera se adaptan adecuadamente a los gustos de todos sus clientes.

La bollería les permite mejorar la oferta. Cuentan con una buena propuesta comercial, de precio y de producto. La red ha sacrificado parte del margen de beneficio para poder bajar el precio de sus productos y generar un mayor volumen de ventas y competitividad. Los productos de bollería son los más económicos para compensar el precio elevado del pan que, al ser un producto elaborado artesanalmente, aumenta el coste.

Más de 350 establecimientos y presencia creciente en el extranjero

Conde, junto a su equipo directivo, lanzó el pasado noviembre otro modelo de negocio innovador con la intención de llegar al público joven y urbano. Este nuevo proyecto es el conocido como Granier & Co, un área en la que se encuentran unas grandes vitrinas repletas de productos para que los clientes puedan elegirlos de forma personalizada y cogerlos ellos mismos, es decir, han implementado el sistema de autoservicio en este nuevo concepto. Con esta nueva iniciativa pretendería continuar con su expansión y aportar ese toque de originalidad e innovación a la enseña.

Lo planes futuros que tiene Juan Pedro para Granier se centran en la expansión internacional, pero sin dejar de lado su país natal. Esta decisión se produce tras constatar que el mercado nacional está lo suficientemente consolidado y el crecimiento es bastante moderado. La expansión internacional puede ser más fructífera, teniendo en cuenta que ya tiene presencia en bastantes países.

Por el momento, Conde no espera realizar modificaciones del actual modelo, donde se mantendrá el diseño de los establecimientos, que combinan la oferta de pan, pastelería y bollería con el servicio de cafetería. Posiblemente, una futura propuesta será añadir nuevos productos a la carta.

Actualmente, el emperador de las panaderías más populares a nivel nacional, vive en Cornellá, el lugar que lo vio crecer y lo convirtió en un exitoso empresario. Mantiene una vida tranquila como propietario de una gran enseña internacional y procura mantenerse alejado de los medios de comunicación.

Juan Pedro contempla con satisfacción como la que iba a ser una empresa familiar, se ha convertido en un imperio, que hace llegar la tradición del pan a cualquier lugar en el que se haya abierto un establecimiento Granier.

Claves del negocio

  • Perfecto conocimiento del negocio por parte de su fundador. Se inició en el negocio del pan a los 15 años.
  • Ser fiel a sus principios.
  • Incorporar las mejores tendencias internacionales en un solo espacio y conseguir popularizar un modelo de negocio para todo el mundo.
  • Probar y experimentar Granier en tiendas propias previo a su lanzamiento en franquicia.
  • Ofrecer una oferta amplia, personalizada y de calidad en un espacio innovador y a precios muy competitivos.
  • Revolucionar la bollería con ofertas que han impactado en el mercado y le han hecho popular, como: tres cruasanes por 1,50 euros.
  • Reparten todos los días a todos los puntos de venta de la península.
  • Cuentan con más de 350 establecimientos distribuidos por España y en el extranjero.

Perfil

Juan Pedro Conde (Granier)

El empresario nacido en Cataluña a los 14 años empezó a trabajar en el obrador de su pueblo en Cornellà para ayudar a su familia en casa. Aquí se formó en su oficio y descubrió su pasión, el mundo del pan.

En 1988 adquirió su primer horno, Horno la estrella, en el 2000 creo una de las empresas predecesoras de Granier, Mundipan y más tarde fundó Panísimo. En el 2010 constituyó la empresa de la que hoy en día es propietario, Granier.

Juan Pedro es un hombre muy celoso de su intimidad y prefiere vivir tranquilo y alejado de los medios de comunicación.

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