Benjamín Gomes fundador de IceCoBar

IceCoBar, La enseña heladora

Me gustaría que IceCoBar esté en el mundo entero

De Francia a Estados Unidos, Tailandia y España

Benjamín Gomes es uno de los artífices que ha revolucionado el mercado de las heladerías tal y como lo conocíamos hasta el momento.

En una larga charla que hemos podido compartir, el joven empresario francés me ha contado cómo obtuvo la inspiración para crear IceCoBar y cómo lo llevó a cabo.

Benjamín estaba cursando sus estudios universitarios de compras internacionales en Francia, su país natal, y le surgió la oportunidad de realizar las prácticas para finalizarlos en Estados Unidos. Ya instalado en el país americano, pasaba bastante tiempo en las redes sociales, como cualquier joven de su edad. Sin buscarlo se topó con un concepto de negocio rompedor que le generó mucha curiosidad.

Ese negocio se basaba en la elaboración de helados fríos hechos al instante en una plancha con una temperatura de veinte grados bajo cero y ayudándose de unas palas con las que mezclaban los ingredientes y les daban forma de rollitos a los helados.

Esta original forma de crear helados cautivó al joven estudiante, de tal forma que no pudo aparcar la idea y decidió ponerse en marcha e investigar si aquel innovador concepto podría desarrollarlo él mismo en cualquier otro sitio. Benjamín me confesó que, estando allí en Estados Unidos encontró algún establecimiento donde hacían estos helados, pero el empresario descubrió que su origen se encontraba en Tailandia.

Tras finalizar sus practicas en EE.UU. volvió a Francia y allí continuó dándole vueltas a la idea de constituir un negocio de iceroll. Aprovechó una de sus pasiones, que es viajar, para seguir indagando en el mundo de los helados fríos. Viajó al epicentro de estos para comprobar de primera mano cómo es realmente este negocio y cómo podía trasladarlo a otro país.

Estos helados tailandeses se hacían en la calle, en unas paraditas en las que estaba incorporadas las planchas refrigeradas. Allí elaboraban los helados al momento, estas paradas siempre tenían gente y los productos que empleaban eran muy básicos y de no muy buena calidad.

Tras indagar sobre el concepto, Benjamín ya lo tenía todo, había descubierto el origen del iceroll, los ingredientes que debía emplear y cómo mejorar el negocio dándole un toque personal, solo le quedaba ponerlo en marcha.

Valencia, el enclave en el que se ubicó el primer IceCoBar

La explicación de que esta ciudad fuese la elegida y no cualquier otra del país de origen de Benjamín es que, en el año 2016, tras terminar sus estudios, el joven empresario estuvo veraneando en Calpe y se enamoró de la zona. El sol, el buen tiempo y que los impuestos son más bajos fueron algunas de las características que hicieron que Benjamín se decantara por Valencia para constituir su segunda empresa.

Si, IceCoBar es la segunda empresa que el francés crea, pues con dieciocho años fundó una empresa que se dedicaba a organizar eventos privados para empresas en discotecas. Esta se llamaba BAQ Events y la formó con sus dos amigos Antonine y Quientin. La unión de las iniciales de los nombres dio lugar a la marca. Los jóvenes obtuvieron mucho éxito durante los tres años que la empresa estuvo en funcionamiento, llegaron a ahorrar 30.000 euros cada uno. Pero finalmente, la empresa terminó cerrando porque los jóvenes se centraron en otros aspectos de sus vidas como los estudios o el amor.

Es evidente que el buen tiempo anima a la gente a tomar más helados y España goza de una climatología mejor que la de Francia, por lo que, en marzo del 2017, Benjamín abrió el primer IceCoBar con la ayuda de los ahorros de los que disponía. Encontró un local, aunque confiesa que este no gozaba de una buena ubicación por lo que finalmente acabó trasladándolo a un mejor emplazamiento y, encontró los proveedores que le abastecían de los productos que necesitaba.

Importó la maquinaria con la que hace los helados de Francia, por lo que no ha tenido ningún tipo de problema con los competidores, me asegura. Al adquirir dichas máquinas de un proveedor extranjero esta carece de patente en España, por lo que no está incumpliendo ninguna regla.

Me cuenta, que al principio estaba el solo al frente del negocio, solo contaba con un empleado en la tienda. Ahora ya son cinco personas las que forman el equipo. Un ejecutivo de cuentas (el que gestiona las franquicias), el encargado de contabilidad y finanzas, un comunity manager y responsable de marketing y la persona encargada de hacer los videos y fotos que posteriormente, se publican en las redes sociales.

Recuerda el primer día, más que con alegría y emoción, con estrés y mucho trabajo. Para llamar la atención de la gente y atraerlos al nuevo punto de venta, Benjamín optó por una estrategia de marketing muy definida, vender todos los helados a un euro. Evidentemente, ante esta tesitura, el primer IceCoBar se llenó de gente y se formó una inmensa cola en la entrada. Pero lo que sobre todo recuerda es la sonrisa que la gente tenía esperando aquel nuevo producto, algo que le conmovió profundamente.

Además, quiso compartirme una anécdota, el primer día que abrió IceCoBar la maquinaria dejó de funcionar, por lo que tuvo que retrasar la inauguración al día siguiente. Tenía otro proveedor que no le funcionó muy bien, pero con el que tiene ahora trabaja a la perfección.

Un negocio rompedor

La ventaja que tiene el negocio de IceCoBar, además de ser un negocio muy novedoso, es que comercializa unos productos que casi nadie tiene en nuestro país, son muy atractivos y originales.

El producto principal es el iceroll, helados que se hacen de forma instantánea en tan solo un minuto y totalmente personalizados por el cliente. Estos se hacen con la ayuda de una plancha que se encuentra a menos veinte grados. En ella se echa una base líquida de nata y azúcar, igual que los helados italianos, el cliente elige ingredientes como frutas naturales y chocolatinas estilo KitKat o galletas Oreo y lo mezclan al momento hasta obtener la consistencia de un helado cremoso. Lo extienden en la plancha y posteriormente con ayuda de una pala le dan la forma de rollito, lo colocan en las tarrinas y ya está listo para disfrutar. Con este producto, además de vender el helado ofrecen una experiencia. La segunda novedad que aportan es el Wafflebubble, un gofre de burbujas al que se le incorporan diferentes toppings en función de los gustos del cliente. Y si el cliente es muy goloso y quiere probar los dos productos a la vez, tienen el Icebubble, un gofre relleno de rollitos de helado.

Aunque IceCoBar no tiene mucha competencia, la enseña tiene cuatro puntos que la diferencia del resto. En primer lugar, la empresa valenciana vende dos productos de moda y que se pueden combinar. En segundo lugar, la base que utilizan no está elaborada con yogur, sino que es un helado italiano de verdad, con productos de calidad. La maquinaria que utilizan es importada de Francia en vez de China o Tailandia como hace su competencia, con los que elaboran los helados en un minuto en vez de en tres, son más rápidos. Por último, tiene una imagen muy característica, el rosa y el azul que se identifica con todos y que, además, combina a la perfección.

Una gran expansión por delante

El éxito del primer IceCoBar hizo que Benjamín comenzase a pensar en franquiciar su negocio para expandirlo, aunque me confiesa que IceCoBar nació con la idea de crecer bajo el modelo de la franquicia. El negocio le iba bien y pensaba que aquel rompedor negocio no podía quedarse solo en Valencia, tenía que ir más allá. Me dijo que “no había hecho todos esos esfuerzos para hacer helados, lo que quería era crear una oficina, un equipo y llevar la franquicia a toda España”. Actualmente, IceCoBar cuenta con nueve puntos de venta de los cuales, más de la mitad son franquicias.

Uno de los motivos principales por el que decidió crecer bajo el sistema de franquicia fue económico, ya que crear una gran red de tiendas propias cuesta mucho dinero, y el joven que, en aquel momento, tenía veinticuatro años no disponía de una gran capital. Otro de los motivos fue la rapidez, pues abrir mediante las franquicias hace que la expansión sea notablemente más rápida que si se hace mediante la apertura de centros propios. Además, Benjamín había creado el negocio de tal forma que fuese fácilmente replicable “solo copiar y pegar” como me aseguró él. Brindan a los nuevos franquiciados una formación previa sobre el modelo de negocio para utilizar correctamente la maquinaria y, gracias a que cuentan con un proveedor que distribuye por toda España, siempre tendrá todo lo necesario a punto.

El objetivo. que el joven emprendedor se ha marcado para su enseña de helados, es llevar la marca al extranjero, primero probando en Portugal, por su cercanía y familiaridad y en Francia, su país natal; hacerlo bien y comprobar si es igual de rentable en el extranjero. En un futuro próximo le gustaría abrir en Marruecos, que es un país con bastantes diferencias. Y a largo plazo, le gustaría centrarse en Alemania e Inglaterra que también son países que les llama bastante la atención. “Me gustaría que IceCoBar esté en el mundo entero, aunque hay pocas posibilidades de estar en el mundo entero” me dice soltando una divertida risa.

Esto no quiere decir que abandone la expansión por España, pretende abrir en este 2019, entre veinte y veinticinco tiendas nuevas y quiere alcanzar en 2021, los cincuenta establecimientos.

Últimos proyectosa

Benjamín acaba de iniciarse en un nuevo proyecto que beneficiará a su enseña, el crowdfunding. Se trata de una ronda de financiación para lograr unos 300.000€ que le servirá para abrir algunas tiendas propias y desarrollar así la expansión internacional y constituir un gran equipo. También, quiere realizar una fuerte inversión en publicidad ya que, considera que IceCoBar todavía no es muy conocida. Quiere invertir en grandes medios, periódicos, televisión y radio para que su marca sea muy reconocida en la sociedad. Dice que “el único problema es que la gente no sabe quienes somos y necesitamos comunicar”.

Benjamín Gomes, tiene veinticinco años y ha creado desde cero un rompedor negocio que está atesorando mucho éxito. Y aunque este no es su primer negocio, me asegura que nunca consideró la idea de ser empresario, sino que le han ido surgiendo oportunidades que ha aprovechado y que han hecho de él un emprendedor en potencia.

Le encanta el deporte, sobre todo el fútbol. Se enamoró de Valencia y allí se quedó para construir su imperio de iceroll. Viajar también es una de sus pasiones y pasar tiempo con su novia, salir a cenar. En definitiva, como él mismo me dice, disfrutar de la vida.

Claves del negocio

  • Rompe su sector con la introducción de dos nuevos productos, el iceroll y el waflebubble.
  • Adapta un negocio original de Tailandia a nuestras costumbres y a nuestro país.
  • Involucrarse en una fase muy temprana una ronda de financiación de equity crowdfunding.
  • En apenas una año y medio ha abierto casi diez establecimientos que son muy rentables y exitosos.
  • Importar la maquinaria de Francia en vez de China o Tailandia.
  • Usar nata y azúcar para crear un helado italiano, en vez de usar una base de yogur.

PERFIL

Benjamín Gomes tiene veinticinco años y ha fundado IceCoBar, convirtiéndose esta la segunda empresa que funda. Descubrió los helados a la plancha por las redes sociales mientras estaba en Estados Unidos terminando sus estudios universitarios de compra internacional. Viajó a Tailandia para descubrir el origen de esta nueva obsesión que le llevó a crear su enseña de heladerías de iceroll.

Es aficionado al deporte, sobre todo al fútbol, le encanta viajar, salir a cenar y estar con su novia. Adora el gimnasio y vive la vida al máximo.

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