Kiko Medina fundador de Oh My Cut!

Oh My Cut!, La nueva marca de peluquerías

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Lo que quería era dejar de tener peluquerías para tener una marca de peluquería y un modelo de negocio que pudiera ser replicable

Una nueva marca de peluquerías

En un breve espacio de tiempo, menos de diez años, Oh my Cut! ha logrado abrirse un paso en un sector complejo y con una alta competencia como es el de salones de peluquería y belleza.

Al frente de esta enseña se encuentra Kiko Medina, de origen alicantico, concretamente de Elche. Lleva prácticamente toda su vida trabajando en el sector, estudió peluquería en el instituto de formación profesional de La Torreta, aunque realmente la verdadera formación la obtuvo de las experiencias que vivió trabajando desde muy joven. Con tan solo dieciséis años empezó a trabajar en un salón de peluquería y dos años más tarde, empezó a trabajar en otra peluquería, pero esta vez, como formador, es decir, impartía formación de peluquería a terceros.

Mucho tiempo antes de la creación de Oh my Cut!, el empresario ilicitano contaba con tres salones de peluquería que operaban bajo un concepto totalmente distinto al de la enseña que regenta hoy en día. Consistía en peluquerías con precios más elevados enfocados al peluquero más que al cliente. Estos eran propios y no actuaban bajo el sistema de franquicia. El peluquero atendía en estos salones de viernes a sábado ya que entre semana, se dedicaba a su labor de formador en la empresa Sebastian Professional.

En una charla desenfada y entretenida, Medina me contó que la idea de Oh my Cut! surgió bastante antes del año en el que se fundó. El planteamiento del proyecto se llevó a cabo mientras Kiko trabajaba en sus primeros salones. Sus ganas de emprender y revolucionar el mercado de la peluquería no cesaban, fue entonces cuando se planteó terminar con el concepto de negocio que estaba llevando a cabo en esos momentos e iniciarse en un concepto totalmente distinto. Con toda la experiencia con la que contaba y, analizando el éxito que estaba cosechando con sus empresas, su ambición creció. Lo que realmente deseaba Medina era crear una marca de peluquería mediante una modelo de negocio que pudiera ser replicable.

Un concepto rompedor y low cost

En el año 2007, Kiko decidió comenzar su nueva aventura creando la marca de salones de peluquería Oh my Cut! con un concepto innovador y rompedor. Como el propio Kiko me dijo, esta propuesta de valor va dirigida hacía el consumo de la belleza inteligente, es decir, a todos aquellos clientes que quieren servicios rápidos y fáciles, hechos por buenos profesionales, con productos de buena calidad, y todo ello, realizado en poco tiempo.

Para poner en marcha este negocio, Medina obtuvo la financiación mediante dos vías, la primera fue a través de un socio capitalista que, con los años, acabó abandonando el negocio y la segunda mediante acuerdos con los principales proveedores, con los que trabajaba en su momento, y que le brindaron financiación.

Se trata de servicios muy básicos pero realizados de muy buena forma y con precios bastante más asequibles que los de su competencia, por lo tanto, a estos salones pueden acudir un grupo más amplio de clientes. Son servicios básicos, pero bien ejecutados con buenos productos que eliminan todo lo superfluo. Mantener unos precios bajos y una alta calidad en los servicios y productos es posible gracias a la elevada formación que poseen los profesionales que trabajan en esta enseña. Gracias a esta plantilla, son capaces de ejecutar los servicios de forma óptima en menos tiempo que otros salones, lo que les deja atender a más clientes y así obtener una mayor rentabilidad y mayores beneficios. “Si eres capaz de hacer un muy buen servicio, en un tiempo medio inferior al de tus competidores pues el coste del servicio y el laboral se acaba reduciendo y por ello, se vuelve más económico”.

Al fundador le gusta explicar su concepto de negocio con el ejemplo de un restaurante, pues no son un restaurante elegante o de destino, sino un restaurante para el día a día, que está dirigido para personas que quieren ir a comer de menú, pero a su vez, quieren que este sea bueno y que el restaurante cuente con un ambiente agradable. En definitiva, lo importante es centrarse en lo fundamental.

Por otro lado, Kiko Medina opina que para revolucionar el mercado de la peluquería, invertir en tecnología es primordial. Por ello, en Oh my Cut! trabajan la tecnología poniéndola a disposición del negocio y de los clientes. Desde el principio nunca trabajaron con cita previa, si el cliente quiere recibir un servicio de la enseña, el cliente solo tiene que acudir al salón y ponerse en cola virtual. La otra opción es descargarse la aplicación en el móvil y solicitar turno, cuando este llegue, el cliente recibirá una notificación en su móvil para que acuda al salón. De esta manera, el usuario puede disponer de su tiempo y no desperdiciarlo esperando. La tecnología es parte del valor añadido que la enseña ofrece a sus clientes, pues la totalidad del modelo de negocio está enfocado a ellos y al equipo que lo compone.

Oh my Cut! ofrece una distinción característica frente a sus competidores además de sus bajos precios. Cada centro cuenta con áreas diferenciadas para agilizar los servicios mediante la especialización. Los salones de peluquería están configurados con diferentes modelos de ingresos, pero dentro de un mismo espacio. Esto les permite trabajar cada una de las áreas e incentivar la facturación. Por ejemplo, una de esas áreas es el Color Bar, un espacio en el que trabajan aspectos técnicos como es el color, las mechas o los tratamientos para el cuero cabelludo. Otro de estos espacios especializados es el Shop Take Away donde los clientes pueden obtener los productos especiales de peluquería para utilizarlos en su casa.

Aquel primer salón de peluquería

Kiko Medina amablemente, ha querido compartir conmigo el recuerdo del día que abrió el primer Oh my Cut!. El primer salón se ubicó en Murcia; eligió esta ciudad en vez de influenciada o mediatizada por los clientes que ya conocían a Medina. Prefirió salir de su zona de confort y comprobar si el negocio funcionaba en otras ciudades. Este centro fue todo un éxito, por ello decidió abrir otro local en su tierra, Alicante. El tercero se ubicó en Vitoria y así continuó sucesivamente con el resto de aperturas.

Recuerda la primera inauguración con determinación y miedo. Con determinación porque Kiko tenia muy claro lo que quería hacer, su propia compañía de salones, por ello terminó su etapa con los anteriores salones. Y con miedo porque tenía mucha incertidumbre, era un negocio nuevo en una nueva ciudad que no conocía. Manifiesta que fue muy complicado, y que cuando comenzó parecía que todo se ralentizaba, la construcción del salón iba más lento, el que se encargaba del diseño también iba más despacio al igual que el programa informático. De hecho, confiesa que la apertura del salón se retraso como dos meses y medio.

Aquellas primeras semanas fueron de gran utilidad para el empresario, de hecho, estuvo trabajando en el mismo salón por un tiempo. Aquello marcó el devenir de la compañía porque, durante ese periodo, pudo supervisar el desarrollo del centro de primera mano, lo que le ayudó a llevar a cabo los procedimientos de su empresa.

Y aunque, actualmente, ya no está en el campo de batalla, Kiko sigue trabajando en su empresa en el área de dirección y gestión.

La franquicia para expandir la idea

Hablando con el ilicitano, creador de este gran proyecto de peluquería, me confesó que desde el primer momento que conformó la idea de Oh my Cut! se planteó la opción de franquiciar para poder hacer la idea escalable.

La primera franquicia se constituyó en 2009 y se ubicó en Valencia, admite que el modelo de franquicia ha evolucionado mucho desde el principio, pues el actual es más robusto y potente y cuenta con más servicios.

La enseña de peluquerías cuenta con veintiún establecimientos propios y ochenta franquiciados en España. En México Oh my Cut! ya tiene cuatro franquicias y sus vistas de futuro son prometedoras. Suma más de 400 empleados entre salones propios y asociados y atiende cerca de 700.000 clientes.

Tras comprobar el éxito que estaban obteniendo con la expansión nacional, Kiko decidió dar un paso más allá y salir de nuestras fronteras. México fue el país seleccionado para emprender la expansión internacional de Oh my Cut!. Le brindaron la oportunidad de acudir a la feria de franquicias de México y fue encantado e ilusionado. Allí tuvo mucha suerte pues, en ese momento, tuvo la ocasión de iniciar la expansión internacional. Medina me cuenta que el hecho de haber estado en aquella feria le hizo ser más atrevido. “Abrimos una franquicia allí y hasta ahora hemos seguido y contamos ya con cuatro”. Llegar a México fue una aventura para la enseña, Medina aprendió mucho, tuvo que hacer desde el principio varios ajustes a la marca y al modelo para que fuese fácilmente exportable ya que, el mercado mexicano tiene algunas diferencias respecto al español. Hizo que el modelo de negocio fuese atractivo e interesante en México.

Uno de los objetivos que el empresario se ha marcado es abrir diez nuevos salones este año en España y el segundo está enfocado a continuar con del proceso de transformación digital, para lograr ser más rápidos en las operaciones que llevan a cabo, ser más productivos y brindar mejores servicios.

Anécdotas tiene muchas, pero recuerda especialmente una que le ocurrió prácticamente al empezar a funcionar con Oh my Cut!. A los seis o siete meses de empezar a trabajar se corrió la voz en las zonas en las que tenían salones de que eran una marca de peluquería inglesa debido a su nombre. Al principio, le daba igual que la gente pensara eso, si querían creer que eran ingleses que lo creyeran, lo importante era que la gente hablaba ellos. Al fin y al cabo, estaban hablando de la fuerza que tenía la marca. Medina quería tener mucha presencia, para ello necesitaba algo atractivo para diferenciarse del resto, pues en España hay más de 45.000 salones de peluquería, y este detalle del nombre fue una de las claves de su éxito.

Kiko Medina a pesar de haber estudiado la profesión en un instituto, me asegura que la mayor formación la recibió de forma autodidacta, leyendo muchísimo, haciendo muchos cursos a través de internet y otro tipo de cursos que realiza cuando dispone de tiempo libre. Tuvo la posibilidad de obtener experiencia e información durante el tiempo que estuvo trabajando como formador, ya que pudo visitar más de mil salones. Este hecho le sirvió para aprender bastantes cosas, las que debe hacer y, sobre todo, las que no debe hacer. Toda esta experiencia la fue cosechando, no solo mediante los centros españoles, sino también a través de los salones de peluquería de otros países como los de México, Brasil, Suiza, Inglaterra, Italia, Estados Unidos… Esta experiencia le brindó una visión mucho más amplia de cómo es el consumidor, quiénes acuden a la peluquería y cómo quieren que se les trate. Todo ello los trasladó a su marca Oh my Cut!.

Aunque no dispone de mucho tiempo libre, el poco que tiene lo aprovecha haciendo lo que más le gusta. Una de sus aficiones predilectas es ponerse las zapatillas y salir a correr, es su momento de desconexión, que para él es fundamental y le da más fuerza para seguir trabajando. Además, le apasiona pasar tiempo con sus dos hijos y estar con su familia.

Claves del negocio

  • Innovación y originalidad a través del uso de nuevas herramientas tecnológicas.
  • Brindar servicios básicos de alta calidad.
  • Poseer varias áreas especializadas dentro de cada salón de peluquería para realizar mejores servicios y más rápidos.
  • Contar con profesionales altamente formados.
  • La experiencia de Kiko Medina como emprendedor, peluquero y formador.
  • La mas alta tecnología al servicio de los clientes y el equipo para agilizar los servicios.
  • Anteponer a los clientes antes que a los peluqueros.

Perfil

Kiko Medina (Oh my Cut!)

Nació en 1974 en Alicante, estudió peluquería en el instituto de formación profesional “La Torreta” y empezó su carrera profesional a los dieciséis años cuando empezó a trabajar en un salón de peluquería, dos años más tarde comenzó su labor de formador en este sector, el cual estuvo ejerciendo durante muchos años y en distintas empresas como Sebastian Professional.

En un principió emprendió sus propios salones de peluquería, pero es sueño de este inagotable emprendedor era crea una marca propia de peluquería que se pudiera franquiciar para hacerse más grande.

Actualmente vive en Elche donde disfruta de su familia y en donde realiza una de sus mayores aficiones, salir a correr e ir a la montaña.

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