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La apertura de una franquicia supone una inversión de capital exigente. Salvo en el caso de las franquicias online y sin local, los costes de la creación de este tipo de negocio suponen un filtro que permite acceder al desarrollo de negocios únicamente a quienes cuentan con la financiación necesaria.
Con frecuencia, en las comparativas de franquicias se analizan datos como el canon de entrada o inversión inicial, que puede servir como una primera referencia del capital que se necesita para empezar el negocio. Sin embargo, una realidad que debe valorar todo emprendedor es que los costes (iniciales, fijos y variables) van mucho más allá, lo que requiere una planificación económica y financiera cuidadosa.
Por lo general, una mayor inversión suele ir asociada a determinados sectores, cuya operativa está intrínsecamente ligada a un mayor capital inicial. De acuerdo con el Informe Franquicias 2026, elaborado por Tormo Franquicias, los segmentos de mercado donde se realizó una mayor inversión en 2026 fueron los de comida rápida y restauración (1.487.384 millones de euros) y las franquicias de alimentación y supermercados (2.695.930 millones de euros).
Si se atiende a los requisitos legales, anteriormente para constituir una SL bastaba con invertir apenas 3.000 euros, y hoy día, con la Ley 18/2022 (más conocida como la Ley Crea y Crece), ya es posible constituir una empresa desde 1 euro de capital social. Pero crear un negocio (y en especial una franquicia) va más allá de los mínimos legales, se trata de invertir en los recursos que harán posible que la franquicia tenga éxito (y que son requisitos imprescindibles, de hecho, para poder poner en marcha ciertos negocios).
Un emprendedor que quiere crear una franquicia se encuentra desde el inicio con la necesidad de valorar los costes. Entre estos puede encontrar el canon de entrada (no siempre exigido por todas las franquicias), y que consiste en la cantidad que se paga a la central franquiciadora por el derecho a operar bajo su marca.
Al llevarse a cabo una sola vez, no hay que considerar, ni mucho menos, que supone el único coste inicial de crear una franquicia. Cada modelo de negocio tiene sus propias características, y lo normal es que un franquiciador exijan unas condiciones mínimas que suponen ya de por sí una inversión que se agrega al capital necesario para iniciar el negocio.
El coste más significativo suele ser el local comercial, que puede ser adquirido por el franquiciado en propiedad o en régimen de alquiler. En cualquier caso, puede suponer un coste mensual, ya sea mediante una hipoteca o por la mensualidad de la renta de alquiler. El local, además, a veces debe adaptarse a unos requisitos mínimos en cuanto a tamaño y ubicación, lo que sin duda puede incrementar el capital necesario para iniciar el negocio. En ciudades como Madrid, en 2025 se contabilizaron 202.889 locales abiertos, según el Portal de Transparencia del Ayuntamiento de Madrid.
De acuerdo con diversos expertos en tramitación, el precio de la licencia de apertura de un local puede rondar entre los 1200 y los 3000 euros, lo que puede variar dependiendo de si son actividades inocuas (que no tienen impacto en terceros) o actividades clasificadas (que puedan entrañar cierto peligro o dar lugar a problemas de sanidad o medio ambiente).
Al mero gasto de la adquisición o alquiler de un local se une la necesidad de la adecuación del espacio. Muchos locales no están en condiciones de utilizarse directamente para la creación de una franquicia, que tiene su propia decoración y elementos distintivos, por lo que se añade el coste de la reforma del local y la adquisición del mobiliario y maquinaria necesarios para poder prestar el servicio.
Por otra parte, se añaden los costes de marketing de apertura del negocio y fondo de maniobra que necesita la empresa para funcionar durante la primera fase hasta que se empiezan a lograr beneficios.
DATOS RELEVANTES
Desde la entrada en vigor de la Ley Crea y Crece es posible constituir una sociedad limitada con solo 1 euro de capital social. Sin embargo, en la práctica, las necesidades reales de inversión de una franquicia suelen oscilar desde varios miles hasta cientos de miles de euros, dependiendo del sector y del modelo de negocio.
Antes de hablar de royalties, conviene tener en cuenta la realidad de los gastos variables de toda franquicia. Hay negocios que, por su propia naturaleza, están orientados a inversores, y requieren un alto capital inicial para poder siquiera funcionar. Es el caso de muchas franquicias de restauración, donde en función del tamaño del local y número de mesas, se requerirá la contratación de personal para cocina, servicio de mesas o barra desde el primer día.
De acuerdo con la encuesta anual del coste laboral elaborada por el INE, la media de costes laborales en España se ha ido incrementando desde el año 2020, y las cifras se sitúan en torno a 36.346 € anuales por persona en el sector servicios, 36.273 € anuales por persona en la construcción, y 43.514 € anuales por persona en la industria.
Aunque se trata de una media y la cifra puede ser inferior en el caso de un emprendedor que contrate personal para un nuevo negocio, cabe tener en cuenta que constituye en sí mismo uno de los costes estructurales de muchos negocios, para lo cual hay que estar preparados.
Al coste de los salarios se une la necesidad de disponer de un stock inicial, que permita ofrecer el servicio para el cual se ha creado la franquicia, y que ésta suministrará al franquiciado. Aunque la empresa empiece a obtener beneficios rápidamente, invertir un capital en stock suele ser necesario en la mayoría de negocios vinculados al comercio y la hostelería.
Por otra parte, el coste de suministros, seguros y otros gastos suponen también un desembolso económico considerable, que durante la primera fase del proyecto deberá costearse muchas veces con el capital inicial aportado por la empresa, que debe ser adecuado y proporcional a la previsión de gastos en el plan de negocio.
DATOS RELEVANTES
En muchas franquicias de restauración y alimentación, el canon de entrada representa solo una fracción de la inversión total. La mayor parte del desembolso suele concentrarse en el local, las obras de adecuación, el equipamiento, el stock inicial y el fondo de maniobra.
Es verdad que aquellos negocios cuyo funcionamiento depende de un local o una maquinaria específica para poder funcionar eficazmente suelen ser los que requieren un mayor capital de inversión inicial real. En ocasiones, una mentalidad excesivamente conservadora puede llevar a los emprendedores a descartar este tipo de proyectos.
Sin embargo, los costes iniciales más bajos o la ausencia de un canon de entrada no necesariamente asegura una más alta rentabilidad. Se trata de invertir en activos que van a tener un mayor impacto; los costes de crear una franquicia en determinados sectores, como hostelería y restauración o marcas líderes en el mercado, puedan parecer más elevados, pero también lo es el potencial de sus ventas y sus márgenes de beneficio.
Tal como se señala en el Informe “Guía para Invertir en franquicias en España”, de Tormo Franquicias: “Una franquicia con una inversión más baja puede presentar menor margen, mayor esfuerzo comercial, más dependencia del autoempleo o un plazo más largo hasta alcanzar el punto de equilibrio. Por el contrario, una franquicia con una inversión inicial más elevada puede resultar razonable si el modelo demuestra capacidad de ventas, rentabilidad, soporte de la central y recorrido de crecimiento.”

Nuestro resumen en
5 puntos clave
(VERIFICADO POR NUESTRA REDACCIÓN)
Resumen del reportaje: “Más allá del canon: los costes reales de abrir una franquicia”.
El canon de entrada es solo el punto de partida: Muchos emprendedores centran su atención en esta cifra, pero la inversión real de una franquicia incluye numerosos costes adicionales que pueden superar ampliamente el importe del canon.
El local comercial concentra gran parte de la inversión: Alquiler o compra, licencias, adecuación del espacio, decoración corporativa y equipamiento convierten al establecimiento en una de las partidas más importantes del presupuesto inicial.
La apertura exige liquidez desde el primer día: Reformas, stock inicial, suministros, seguros, marketing de lanzamiento y fondo de maniobra generan gastos incluso antes de realizar la primera venta.
El personal y la operativa aumentan los costes estructurales: Sectores como restauración, hostelería o alimentación suelen requerir empleados, aprovisionamiento constante y una infraestructura operativa que incrementa la inversión necesaria.
Menor inversión no siempre significa más rentabilidad: Una franquicia con costes iniciales más reducidos puede implicar mayor dependencia del autoempleo, menores márgenes o plazos más largos para alcanzar el punto de equilibrio.
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