Deleito lleva tiempo sonando entre las cadenas de hamburguesas que mejor han sabido leer el mercado, pero lo que está ocurriendo este año en Madrid confirma que la marca atraviesa uno de sus momentos más sólidos.
La compañía ha sumado cinco nuevas franquicias en la capital, un movimiento que no solo amplía su presencia territorial, sino que demuestra que su modelo funciona y que hay demanda suficiente para seguir creciendo sin perder identidad.
Las aperturas se han repartido por zonas muy distintas: Melancólicos, Usera, Azca, Manoteras y Vizconde, lo que refleja una estrategia pensada para cubrir perfiles de cliente variados y no limitarse a un único tipo de barrio.
La marca ha logrado asentarse en un segmento, el de las hamburguesas premium, que sigue en plena ebullición. Y lo ha hecho sin grandes alardes, apostando por una carta reconocible, un producto cuidado y un servicio que se adapta a la realidad actual: rápida, directa y pensada para un consumidor que combina el delivery con la visita ocasional al local. Esa mezcla, lejos de ser improvisada, forma parte de la identidad de Deleito desde sus inicios.
Uno de los factores que explican este crecimiento es la alianza con Cuyna, la empresa que gestiona las macrococinas donde operan estas nuevas franquicias. Este formato, que hace unos años generaba dudas en el sector, se ha convertido en una herramienta clave para marcas como Deleito, que necesitan crecer sin asumir los costes de un local tradicional en cada apertura. Las cocinas satélite permiten abrir más rápido, ajustar la inversión y mantener un control muy preciso sobre la producción, algo esencial cuando se quiere garantizar que la experiencia del cliente sea la misma en todos los puntos de venta.
A esto se suma la colaboración con plataformas como Glovo, que ha permitido a la marca ganar visibilidad y llegar a zonas donde, de otro modo, habría tardado más en implantarse. La integración tecnológica entre ambas partes facilita la gestión de pedidos y reduce los tiempos de entrega, un aspecto que el consumidor valora cada vez más. En un mercado tan competitivo, la eficiencia no es un añadido: es una condición para sobrevivir.
El crecimiento de Deleito no se limita a abrir locales. La compañía cerró 2025 con una facturación de 4,3 millones de euros y espera alcanzar los seis millones este año, una previsión que parece realista si se mantiene el ritmo actual. La marca ha fijado un objetivo claro: llegar a las 40 franquicias en 2030. No es una cifra desorbitada, pero sí lo suficientemente ambiciosa como para exigir una estrategia bien definida y una ejecución constante.
Lo que está ocurriendo en Madrid es, en cierto modo, un anticipo de lo que la compañía quiere replicar en otras ciudades. Un crecimiento ordenado, sin prisas innecesarias, pero con la convicción de que hay espacio para una propuesta como la suya. Si mantiene el rumbo, Deleito puede convertirse en una de las enseñas más relevantes del sector en los próximos años.
Deleito ha reforzado su presencia en Madrid con cinco nuevas franquicias que consolidan su crecimiento en el sector de las hamburguesas premium. La marca apuesta por un modelo operativo basado en macrococinas y alianzas estratégicas con plataformas de delivery, lo que le permite expandirse con rapidez y eficiencia. Tras cerrar 2025 con 4,3 millones de euros, prevé alcanzar los seis millones en 2026 y llegar a 40 franquicias en 2030.
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