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Las funciones principales de un administrador de fincas es ayudar y gestionar una comunidad de propietarios. Las gestiones engloban servicios de cuidado y mantenimiento del edificio, asesoramiento para cumplir la ley vigente, gestionar todos los asuntos legales y económicos y la inversión en mejoras del edificio. Las enseñas englobadas en el sector son contratadas gracias a la ayuda en términos legales y económicos, conocimientos que, probablemente, no posean los vecinos de la comunidad. Además, ahorran tiempo y trabajo a la misma comunidad.
En España existen más de 1,2 millones de comunidades de propietarios sujetas a la Ley de Propiedad Horizontal, lo que representa un mercado potencial masivo y constante.
A nivel general, según el último informe del Consejo General de Colegios de Administradores de Fincas de España, el sector de las Franquicias de Administración de Fincas ha creado 86.000 puestos de trabajo. Además, tienen una facturación de 2.600 millones al año.
En cuanto a las franquicias, según el último informe de Tormo Franquicias, las enseñas de administración de fincas alcanzan una facturación total de 27, 520 millones de euros.
Destacamos la estabilidad en ingresos del sector, gracias, en gran medida, a la fidelización. Las enseñas incluidas en este sector que comienzan a trabajar con una comunidad de vecinos, normalmente, acaban trabajando con la misma comunidad durante varios años. Una vez la enseña consiga establecerse en el mercado y mejorar su imagen de marca, conseguirá una cartera de clientes estables que le durarán periodos de tiempo largos. El tamaño de las Franquicias de Administración de Fincas en España, normalmente es menor al de las enseñas que operan en Estados Unidos o en otros países de Europa, donde varias de las mismas alcanzan los 100 empleados.
Las diferencias entre la gestión que se tienen las diferentes fincas vienen dadas por el área geográfica, el tamaño y antigüedad de la comunidad, el número de viviendas o la existencia de un sistema de calefacción centralizado.